jueves, 17 de mayo de 2012

BIOETICA


La bioética es la rama de la ética que se dedica a proveer los principios para la correcta conducta humana respecto a la vida, tanto de la vida humana como de la vida no humana (animal y vegetal), así como al ambiente en el que pueden darse condiciones aceptables para la vida.
En su sentido más amplio, la bioética no se limita al ámbito médico, sino que incluye todos los problemas éticos que tienen que ver con la vida en general, extendiendo de esta manera su campo a cuestiones relacionadas con el medio ambiente y al trato debido a los animales.

Principios fundamentales de la bioética

En 1979, los bioeticistas T. L. Beauchamp y J. F. Childress definieron los cuatro principios de la bioética: autonomía, no maleficencia, beneficencia y justicia.

Principio de autonomía
La autonomía expresa la capacidad para darse normas o reglas a uno mismo sin influencia de presiones externas o internas.

Principio de beneficencia
Obligación de actuar en beneficio de otros, promoviendo sus legítimos intereses y suprimiendo prejuicios.

Principio de no maleficencia
Abstenerse intencionadamente de realizar acciones que puedan causar daño o perjudicar a otros.

Principio de justicia
Tratar a cada uno como corresponda, con la finalidad de disminuir las situaciones de desigualdad (ideológica, social, cultural, económica, etc.). En nuestra sociedad, aunque en el ámbito sanitario la igualdad entre todos los hombres es sólo una aspiración, se pretende que todos sean menos desiguales.



ETICA


La ética se relaciona con el estudio de la moral y de la acción humana. El concepto proviene del término griego ethikos, que significa “carácter”. Una sentencia ética es una declaración moral que elabora afirmaciones y define lo que es bueno, malo, obligatorio, permitido, etc. en lo referente a una acción o a una decisión.
La ética se relaciona con el estudio de la moral y de la acción humana. El concepto proviene del término griego ethikos, que significa “carácter”. Una sentencia ética es una declaración moral que elabora afirmaciones y define lo que es bueno, malo, obligatorio, permitido, etc. en lo referente a una acción o a una decisión.





ETICA PROFESIONAL

La profesión se puede definir como ʺla actividad personal, puesta de una manera estable y honrada al servicio de los demás y en beneficio propio, a impulsos de la propia vocación y con la dignidad que corresponde a la persona humanaʺ. En un sentido estricto esta palabra designa solamente las carreras universitarias. En sentido amplio, abarca también los oficios y trabajos permanentes y remunerados, aunque no requieran un título universitario. En virtud de su profesión, el sujeto ocupa una situación que le confiere deberes y derechos especiales La ética profesional pretende regular las actividades que se realizan en el marco de una profesión.




PUBLICIDAD ENGAÑOSA EN MEDICAMENTOS Y COSMETICOS

“Existen laboratorios farmacéuticos, que trasmiten  mensajes publicitarios  promoviendo medicamentos a los cuales  les atribuyen intencionalmente falsos beneficios, para incrementar  sus ganancias por ventas
  La publicidad engañosa en la industria de fármacos, por parte de laboratorios farmacéuticos, en múltiples ocasiones trasmite, virtudes a los medicamentos, otorgándole cualidades curativas que carecen de un sustento científico.
Esta situación es causa de alarma en muchos países, por que promueven la automedicación, tal es el caso de Argentina que se calcula que cerca de 21800 argentinos, mueren producto de la automedicación.
España, también ha advertido los efectos de la publicidad en un sector tan sensible como lo es la salud; mediante un estudio advirtió la presencia de publicidad engañosa en el 44% de los anuncios de medicamentos que combaten el colesterol y la hipertensión arterial.
En Perú el vicepresidente de la (Aspec) Crisólogo Cáceres, argumento que se había detectado engaño por parte de laboratorios, mediante la publicidad radial y televisiva, refiriéndose a la venta de antigripales, que anunciaban prevenir la gripe, cuando solo lograban aminorar los síntomas y no eliminar el proceso viral, advertencias similares se hicieron sobre otros medicamentos; como el Flogodisten y el Ervamatin.
        La prescripción de medicamentos, por parte de los médicos basados en este tipo de publicidad o sustentadas por artículos que aparecen en revistas o publicaciones científicas, puede lograr convertir en victimas de desinformación a los trabajadores de la salud y este proceso se revertirá posteriormente en la salud y la calidad de vida de los  pacientes.
                 Es notable que exista un cuestionamiento de la industria farmacéutica en cuanto a denuncias y reclamaciones, pero resulta increíble que los responsables de supervisar estas corporaciones, no hallan tomado medidas enérgicas al respecto, haciéndolas de conocimiento publico con el mismo efecto que se publicitan los fármacos que distribuyen estas corporaciones.
Mientras las denuncias y condenas, contra cualquier institución no sean del conocimiento de la mayoría; el mensaje permanecerá entre el silencio y el anonimato y la gran mayoría de nosotros, solo nos quedara vivir con el beneficio de la duda de creer o no creer, lo que se murmura entre gritos apagados.

martes, 15 de mayo de 2012

CODIGO ÉTICO FARMACÉUTICO

Introducción

Una profesión es identificada por la voluntad de sus practicantes individuales de ajustarse a las normas éticas y profesionales que excedan los requerimientos mínimos legales.
Los farmacéuticos son profesionales de la salud que ayudan a las personas a mantener una buena salud, a evitar enfermedades en la salud, y, donde sea apropiado, a adquirir y hacer el mejor uso de sus medicinas. El papel del farmacéutico ha cambiado significativamente en los últimos veinte años. Mientras que los principios éticos fundamentales se mantienen esencialmente los mismos, este Código de Ética ha sido redactado de nuevo para reafirmar y declarar públicamente los principios que forman las bases de los papeles y responsabilidades de los farmacéuticos. Estos principios, basados en obligaciones morales y valores, se establecen para permitir a las organizaciones farmacéuticas nacionales, a través de su Código de Ética, guiar a los farmacéuticos en sus relaciones con los pacientes, con otros profesionales de la salud, y con la sociedad en general.
Los farmacéuticos buscan actuar con justicia y equidad en la asignación de los recursos para la salud de que disponen.
Principios
En la práctica de su profesión:
1. La principal responsabilidad del farmacéutico es el bienestar del individuo.
Obligaciones:
  • Ser objetivo,
  • Poner el bienestar del individuo antes que los intereses personales o comerciales (incluidos los intereses financieros),
  • Promover el derecho del individuo de tener acceso a un tratamiento seguro y efectivo,
2. El farmacéutico demuestra la misma dedicación para todos.
Obligaciones:
  • Manifestar respeto por la vida y la dignidad humana,
  • No discriminar entre las personas,
  • Luchar por tratar e informar a cada individuo de acuerdo a las circunstancias personales.
3. El farmacéutico respeta el derecho del individuo a la libertad de elección del tratamiento.
Obligación:
  • Asegurar que cuando el farmacéutico participe en el desarrollo de planes de cuidado y tratamiento, esto sea hecho consultando al individuo.
4. El farmacéutico respeta y protege el derecho del individuo a la confidencialidad.
Obligación:
  • No difundir información, que identifique al individuo, sin el respectivo consentimiento o debida causa.
5. El farmacéutico coopera con los colegas y otros profesionales y respeta sus valores y habilidades.
Obligación:
  • Cooperar con colegas, otros profesionales y agencias, en los esfuerzos por promover la buena salud, y tratar y prevenir enfermedades en ésta.
6. El farmacéutico actúa con honestidad e integridad en las relaciones profesionales.
Obligaciones:
  • Actuar con convicción de conciencia,
  • Evitar prácticas, comportamientos o condiciones de trabajo que puedan perjudicar el juicio profesional,
7. El farmacéutico está al servicio de las necesidades del individuo, la comunidad y la sociedad.
Obligación:
  • Reconocer las responsabilidades asociadas con el servicio a las necesidades del individuo, por una parte, y de la sociedad en general, por otra.
8. El farmacéutico mantiene y desarrolla conocimientos y habilidades profesionales.
Obligación:
  • Asegurar la competencia en cada servicio farmacéutico suministrado, por medio de la continua actualización de conocimientos y habilidades.
9. El farmacéutico asegura la continuidad de la atención en el caso de disputas laborales, clausura de la farmacia o conflicto de creencias morales personales.
Obligación:
  • Remitir el paciente a otro farmacéutico.

  • Asegurar que cuando una farmacia clausura, los pacientes sean informados sobre la farmacia a la cual su expediente, si éste se ha llevado, ha sido transferido.

lunes, 14 de mayo de 2012

¿QUÈ ES UNA ENFERMEDAD RARA?

Una enfermedad es una deficiencia de salud o una condición de funcionamiento anormal. Es una condición patológica de una parte, órgano o sistema de un organismo resultante de varias causas, tales como una infección, un defecto genético, o estrés medioambiental, y se caracteriza por un conjunto de signos identificables o síntomas. Un paciente se definirá a sí mismo como afectado o por una enfermedad o por un desorden. 
“Una enfermedad rara es una enfermedad que aparece poco frecuentemente o raramente en la población”. 
Las enfermedades más raras solo afectan a unos miles, cientos o incluso a solo un par de  docenas de pacientes. Estas “rarísimas enfermedades” aíslan especialmente a los pacientes y  a sus familias y les hacen vulnerables. Hay que notar que la mayoría de los cánceres, incluyendo los cánceres que afectan a los niños, son enfermedades raras. 

Se habla de enfermedades huérfanas, en este contexto ya que a la industria farmacéutica poco le interesa crear medicamentos para este tipo de patologías; pues como conocemos son muy escasas en la población y su elaboración es muy costosa, lo cual lleva a decir a la industria farmacéutica que no vale la pena invertir mucho dinero en algo que casi no sera usado, y que además, sólo está en la población mas vulnerable y con menos recursos económicos, es decir la que menos acceso tiene a la salud y mucho menos a este tipo de medicamentos.

Enfermedades raras. 
En primer lugar, las enfermedades raras se caracterizan por su baja prevalencia o proporción ( menos de 1 /2,000) y su heterogeneidad. Afectan tanto a niños como adultos en cualquier parte del mundo. Como los pacientes de enfermedades raras son una minoría, hay falta de conciencia pública; estas enfermedades no presentan una prioridad en la salud pública, y se realiza poca investigación. El mercado es tan limitado para cada enfermedad que la industria farmacéutica es reticente en invertir en la investigación y en  desarrollar tratamientos para las enfermedades raras. Hay por tanto una necesidad de regulación económica, tales como incentivos nacionales, como los suministrados para la Regulación de Medicamentos Huérfanos en la EC. 

Enfermedades olvidadas. 
Las enfermedades olvidadas son comunes,  enfermedades comunicables que afectan principalmente a pacientes que viven en países en desarrollo. Como no son prioridad para la salud pública en los países industrializados, se realiza poca investigación para estas enfermedades. Están “olvidadas” por la industria farmacéutica porque su mercado se ve generalmente como no rentable. Hay necesidad de regulación económica y enfoques alternativos en este campo para crear incentivos dirigidos al estímulo de la investigación y al desarrollo de tratamientos para luchar contra las enfermedades olvidadas, que son predominantes en países desarrollados. Las  enfermedades olvidadas no son por tanto enfermedades raras. 


Enfermedades huérfanas. 
Las enfermedades huérfanas comprenden tanto las enfermedades raras como las enfermedades olvidadas. “Están huérfanas” de atención por parte  de la investigación y de interés del mercado, así como de políticas de la salud pública. 



 Medicamentos huérfanos. 
Medicamentos huérfanos son productos medicinales destinados al diagnóstico, prevención o tratamiento de enfermedades raras. Estos medicamentos se llaman “huérfanos” porque, en condiciones normales de mercado, no es rentable para la industria y mercado farmacéutico desarrollar estos productos destinados a un pequeño número de pacientes que sufren de condiciones raras. Los medicamentos desarrollados para este mercado no rentable no sería económicamente viable para el fabricante que posee la patente. Para las compañías de medicamentos, el costo de sacar al mercado un producto medicinal huérfano no se recuperaría por las ventas que se esperan del producto. Por esta razón, los gobiernos y las organizaciones de pacientes de enfermedades raras han recalcado la necesidad de incentivos económicos para 
 animar a las compañías de medicamentos a  desarrollar medicinas de mercado destinadas a pacientes de enfermedades raras “huérfanas”. 



Pacientes con enfermedades huérfanas le dicen al mundo que existen

En Colombia sus tratamientos no están incluidos en el POS.

Flor Elba Rincón. Madre soltera de tres hijos. Los cuatro, y dos hermanos de ella, tienen la enfermedad de Fabry, un rarísimo trastorno causado por un gen anormal que impide al cuerpo producir suficientes cantidades de una enzima que facilita la eliminación de ciertas sustancias de algunas células, principalmente en los vasos sanguíneos, el hígado, el corazón, la piel y el cerebro.

Flor Elba trabaja en las tardes como auxiliar de enfermería por prestación de servicios, cuando el cuidado de sus hijos y las complicaciones que ya sufre en el riñón y la visión se lo permiten. Su EPS lleva mucho tiempo negándoles un tratamiento oportuno.

El mal de Flor Elba y su familia es tan raro, tan poco común, que se clasifica dentro de las llamadas enfermedades huérfanas.
Uno de los problemas más graves que enfrentan sus pacientes es que sus diagnósticos suelen ser tardíos, por desconocimiento, incluso dentro del cuerpo médico. Además, casi nadie les presta atención. Y los medicamentos que requieren son de alto costo y la investigación, escasa. Muy de vez en cuando un laboratorio se ocupa de producir fármacos para ellos, porque no pueden vender en cada país por millones, sino por cientos o miles.

Las enfermedades raras afectan, en promedio, a uno de cada 2.000 habitantes. En el mundo se calcula que hay casi 7.000 identificadas (porfiria, gigantismo, enanismo, neurofibromatosis y esclerosis lateral amiotrófica son algunas de ellas), pero solo se han desarrollado tratamientos para unas 50.

La mayoría afecta simultáneamente a varios órganos y sistemas del cuerpo; de hecho, si no se tratan a tiempo incapacitan, degeneran e incluso matan.

Según la Organización Europea para las Enfermedades Raras, los afectados reciben un primer diagnóstico errado en el 40 por ciento de los casos, y el 25 por ciento demoran entre 5 y 30 años en saber qué tienen.

Amanda Reyes entra en este último grupo. Le diagnosticaron acromegalia a los 64 años (hoy tiene 67), pero los médicos calculan que la padece desde hace por lo menos tres décadas. Es una enfermedad silenciosa, generalmente acompañada de un tumor benigno, que ataca a los adultos y enloquece la producción de la hormona del crecimiento.

A ella le empezaron a crecer de manera desproporcionada las manos, los pies, la nariz, la lengua, los órganos internos... Como no le detectaron la enfermedad a tiempo, y no pudieron operarla para extirparle el tumor, hoy tiene todas las complicaciones posibles. Pesa 130 kilos, sufre de hipertensión arterial, de diabetes. 
"Yo soy lo que llaman una paciente de muy alto costo para el sistema", dice como burlándose también de sus problemas.

'No nos olviden'

La última semana de cada febrero las asociaciones que agremian a estos pacientes se reúnen para compartir sus logros y problemas, se esfuerzan por contarle al mundo que ahí están, que existen.

Pero Flor Elba no tiene muy presentes esas fechas y poco le importa que la ciencia médica haya descubierto que casi el 80 por ciento de estos males son de origen genético. Lo que no se explica es por qué ella se ganó una lotería. La suya, la de Fabry, tiene una prevalencia de uno entre 117.000 personas. 

- ¿Por qué a mí?, se pregunta todos los días. 

Con frecuencia siente que se le acaban las fuerzas, pero no se rinde. Le preocupa que llegue el día en que no pueda levantarse para llevar o traer documentos, para luchar porque el sistema los trate "como a cualquier otra persona, de forma digna".

En noviembre pasado ganó una tutela, pero ya es marzo y ella y sus tres hijos siguen sin recibir las ampolletas que deberían aplicarse mensualmente. Cada una cuesta casi 17 millones de pesos. Flor Elba y su segundo hijo las han recibido de manera intermitente, casi siempre donadas. Los otros dos nunca han tenido tratamiento, y por eso estudiar se ha vuelto un problema. El cansancio, la debilidad, los mareos no se lo permiten.

Los Rincón viven en el barrio 20 de Julio, en el suroriente de Bogotá, en una casa a medio terminar (la vista desde el tercer piso, eso sí, es envidiable. Las montañas ahí no más, toda la ciudad. Esa es una de las pocas cosas que la hacen sonreír).

Su ley no sale del papel

No se sabe con exactitud cuántos son los afectados en Colombia. 
El Ministerio de Salud calcula que son unos 800 mil y las organizaciones de pacientes estiman que se acercan al millón y medio.

Más allá de la cifra, todos coinciden en la difícil situación que enfrentan. "Es como estar en el limbo", dicen. Por eso trabajaron duro por sacar adelante una ley, la 1392, que los reconoce, ampara y facilita su tratamiento dentro del sistema. Pero a pesar de haber sido expedida en julio del 2010, no se ha reglamentado.

La norma reconoce estos males como "de interés especial", propone un registro nacional único de pacientes, abre vías para la creación de un sistema de financiación de sus tratamientos e, incluso, plantea que exista una red de centros especializados para atenderlos.

Los tratamientos, además, deben incluir un acompañamiento emocional para los afectados y las personas que los cuiden. Está tan bien hecha la ley, reconocen todos, que también busca que en las facultades de medicina se instaure una cátedra sobre enfermedades huérfanas. Y ha sido ejemplo para países como Ecuador y Perú.

"Esta ley era una solución alternativa, porque nunca esperamos soluciones dentro del POS; pero no hemos podido beneficiarnos porque han pasado casi dos años y todavía no se ha reglamentado ni un solo artículo", dice Luz Victoria Salazar, directora de la Asociación Colombiana de Pacientes con Enfermedades del 
Depósito Lisosomal. Es una de las voces más activas en la búsqueda de que se les reconozcan sus derechos.

Según la ministra de Salud, Beatriz Londoño, a comienzos de febrero empezaron a funcionar unas mesas de trabajo entre representantes del Ministerio y de las asociaciones de pacientes para ponerle el acelerador al trabajo que debió haberse hecho hace mucho tiempo.

"No los vamos a abandonar, ni queremos que sean las cenicientas del sistema. Queremos que sientan que nos preocupamos por ellos", afirma. Para eso, prometió un censo que establezca exactamente cuántas son las personas con enfermedades huérfanas en Colombia.

Hasta que la Corte Constitucional expidió, en el 2008, la famosa sentencia T-760, estos pacientes obtenían cerca del 85 por ciento de sus tratamientos vía tutela. Luego eran aprobados por los comités técnico-científicos de las EPS, que a su vez los recobraban al sistema.

La situación cambió, y para mal, desde el pasado primero de enero. Una paradoja, porque ese día se presentó la primera gran actualización del POS en sus 18 años de existencia, y se incluyeron 197 nuevos procedimientos, dispositivos médicos o medicamentos.

"Volvimos a quedar por fuera del POS, la ley no funciona todavía y muchas veces las EPS no atienden a los pacientes porque alegan no tener claro cómo recobrar ahora los servicios que prestan", explica Salazar.

A Roger Franco le pasa eso. Tiene 30 años, pero aparenta más. La razón puede estar en la mucopolisacaridosis (MSP) 1, enfermedad genética y degenerativa que solo castiga a una de cada 100.000 personas. Por culpa de este extraño mal, Roger tiene problemas en su desarrollo motor y una talla anormalmente baja para su edad. Desde hace unos meses, aunque pasa juicioso las solicitudes a su EPS para que le den el medicamento que necesita, se queda sin respuesta. Y sin tratamiento.

Financiación especial del Estado
Las soluciones de los problemas que ahora enfrentan los pacientes de las enfermedades raras, según Jaime Arias, presidente de Acemi (que agremia a la mayoría de las EPS del contributivo), "son a corto y a largo plazo y dependen de la voluntad y la celeridad que el Gobierno le imprima al proceso de reglamentación de la Ley 1392".

A corto plazo -plantea-, deberían ser incluidas dentro del POS. A largo, se podría imitar el modelo de algunos países europeos en los que el Estado crea un sistema de financiación especial para ellos y lo costea por completo. 

"Mientras tanto, asumiremos los recobros, aunque muchos de esos medicamentos que piden no están aprobados por el Invima. Esos, no podemos dárselos", dice.


Laila Abu Shihab














ENFERMEDADES INVENTADAS POR LA INDUSTRIA FARMACEUTICA


Para nadie es nuevo y si lo es, pues aquí se darán cuenta de unas estrategias de mercado que ha venido desarrollando la industria farmacéutica; esta acostumbra a inventar enfermedades con las cuales puedan lograr vender más medicamentos, y así tener alta rentabilidad; se afirma en un estudio realizado por un pequeño grupo de investigadores.

Esa difusión de enfermedades falsas promueve males que no existen y exagera problemas leves con el fin de aumentar las ganancias. Científicos han indicado que las compañías ponen en riesgo a personas saludables al promover como una enfermedad, una condición normal como la menopausia.
Lo cual se ha visto negado siempre por la industria farmacéutica.

También se ha descubierto la manera como se ha afirmado que factores de riesgo como el alto colesterol y la osteoporosis están siendo presentados como enfermedades. Se agrega además que se exageran condiciones raras como el Síndrome de la Pierna Inquieta y el Síndrome del Intestino Irritado. Buscando con esto ampliación del mercado y mayores ganancias sin importar el daño que puede llegar a causar esto en las personas y dejando a un lado la ética profesional y la promoción de la salud, perdiendo principios tan básicos como este, "EVITAR LA ENFERMEDAD ES TENER SALUD".




La comercialización del malestar

Estudios realizados sobre "la difusión de males falsos significa la venta de malestares que amplía los límites de las enfermedades y ayuda a incrementar los mercados para aquellos que venden y ofrecen tratamiento".
Los investigadores aseguran que muchas de las campañas de advertencia sobre una enfermedad, financiadas por las empresas farmacéuticas, son con frecuencia diseñadas más bien para vender los medicamentos que para informar o educar sobre la prevención de enfermedades o el mantenimiento de la salud".
Henru y Monihan lanzaron un llamado a los médicos, pacientes y grupos de apoyo a que se mantengan alertas frente a las tácticas de mercadeo de la industria farmacéutica y a que se realicen más investigaciones sobre la forma en que son presentadas las condiciones físicas y mentales.
Agregaron que "la motivación de los profesionales de la salud y los grupos de defensa de la salud puede muy bien ser el bienestar de los pacientes, más que cualquier beneficio financiero directo, pero creemos que con demasiada frecuencia las empresas logran manipular crudamente esas motivaciones".
Sin embargo, Richard Ley, de la Asociación de la Industria farmacéutica Británica dijo que es incierto que la industria se inventa las enfermedades.
"No lo hacemos, está en el poder de cada médico decidir qué tratamiento darle a la gente. No se lo podemos decir", agregó.





En Colombia es más barato un ataúd que un remedio


Comparación de los precios de medicamentos en Venezuela, Ecuador y Colombia. Y vean la sorpresa.


Mientras camino de farmacia en farmacia, preguntando por el precio de los medicamentos que he seleccionado para esta crónica, me acerco a una botica de barriada, modesta pero limpia, protegida por un enrejado de hierro para evitar que la atraquen, y empiezo a dictarle la lista al dependiente. Es un hombre amable y colaborador.Me va dando el precio de cada droga a medida que yo se la menciono. Cuando vamos por la mitad, se detiene de repente, menea la cabeza con desconsuelo y dice:-De cada diez personas que vienen por aquí a comprar esos productos, siete se devuelven con las manos vacías. No los pueden pagar.Se le nota un ramalazo de tristeza en la voz. Al fin y al cabo, es de los mismos: me cuenta que le pagan el salario mínimo.Cada día peor.Si la memoria no me falla ni me traiciona -ya que a esta edad la memoria es lo primero que le falla a uno y lo segundo que lo traiciona-, hace poquito más de dos años, en diciembre del 2009, ante una creciente ola de protesta ciudadana, me dediqué a hacer para la radio una tarea periodística consistente en investigar el precio de los medicamentos en Colombia y compararlos con lo que cuestan en Venezuela, Panamá y Ecuador, nuestros vecinos más cercanos y más parecidos. En aquel momento los hallazgos fueron alarmantes.Les tengo malas noticias. Dos años después decido actualizar el tema y encuentro esta terrible realidad: si hace dos años llovía, ahora no escampa. La situación, lejos de mejorar, ha empeorado, como los propios enfermos.
Las drogas y el salario mínimo
Veamos, para empezar, el caso de un remedio llamado Crestor. Sirve para combatir los altos niveles de colesterol en la sangre. Lo fabrica un laboratorio en la ciudad de Canovanas, en Puerto Rico.La caja de 14 unidades de 20 miligramos, que hace dos años costaba en Colombia 125.900 pesos, hoy vale 157.500 pesos. Un incremento del 25 por ciento en dos años, o, lo que es lo mismo, más del 12 por ciento anual.Eso significa, además, que si el paciente gana el salario mínimo, que hoy es de 566.700 pesos, en un mes se le van poco más de 316.000 pesos pagando un solo medicamento. El 56 por ciento de su sueldo mensual, ni más ni menos. Imagínense ustedes lo que pasaría si el tratamiento le durara un año.
El caso de Ecuador
En cualquier farmacia ecuatoriana, Crestor vale hoy en día el equivalente de 43.200 pesos colombianos. Quiere decir que el mismo producto cuesta aquí 365 por ciento más que allá. Este es uno de los casos más alarmantes, pero no es el único, ni mucho menos. Ni el más escandaloso.Singulair, por ejemplo, es un fármaco elaborado en Inglaterra para el tratamiento de diversas alergias, entre ellas el asma y la rinitis. Una sola pastilla vale en Colombia 6.972 pesos. En una farmacia de Quito cuesta 3.960 pesos. La diferencia, en contra del enfermo colombiano, es de 76 por ciento.Hay una droga bastante conocida, llamada Nexium, que está indicada para agrieras y reflujos estomacales. Fabricada en la ciudad sueca de Sodertalye, el mismo importador la comercializa en Ecuador y Colombia. Sin embargo, en Ecuador cada pastilla de 20 miligramos cuesta, al cambio monetario de hoy, el equivalente de 2.597 pesos colombianos, pero en Colombia, por el contrario, cuesta 7.621 pesos. El sobreprecio es de 293 por ciento.
Lo que ocurre en Venezuela
Tomemos algunos ejemplos comparativos con Venezuela. Un viejo amigo, que estuvo por allá en las fiestas decembrinas, me trajo de aguinaldo los empaques vacíos de varios medicamentos con sus respectivos precios.Por una caja de 30 tabletas de 10 miligramos de Norvas, que se emplea para el control de la presión arterial, en una botica de Maracaibo cobran 26.000 pesos colombianos. En una de Colombia vale 238.000 pesos. Este es el caso más aterrador de todos los que pude encontrar: la diferencia es de 925 por ciento, casi diez veces más. (Confieso que, mientras escribía estas cifras, llegué a sospechar que mi calculadora se había vuelto loca.)El Plavix se utiliza para la prevención de infartos y enfermedades vasculares. En el 2009, valía en Colombia 154.000 pesos la caja de 14 pastillas, de 75 miligramos cada una. Hoy cuesta 170.300.En Venezuela vale actualmente 55.300 pesos, de manera que la diferencia entre uno y otro país es de 308 por ciento. Lo que puede provocar un infarto, realmente, es el precio.Hace su aparición Urocuad, el renombrado amigo de quienes se exceden en el ácido úrico, comiendo carne y bebiendo vino. La caja vale aquí 21.850 pesos. En Caracas piden 5.690 pesos. La diferencia llega casi al 400 por ciento.Ante esa realidad, uno tiene que hacerse la pregunta inevitable: con semejantes costos, ¿a quién le queda platica para la carne y el vino?Una parienta mía, residente en Ciudad de Panamá, me ayuda a preguntar por los precios. La caja de Plavix de 14 pastillas, que en Colombia cuesta 170.300 pesos, como ya se dijo, en balboas panameños vale el equivalente de 55.000 pesos colombianos, la misma cifra que en Venezuela.-Y si el paciente es mayor de 65 años -me explica mi parienta-, por orden de la ley tienen que darle un descuento adicional del 20 por ciento.La otra pata que le nace al cojo es el caso de las medicinas genéricas. Ya vimos que una caja de 14 pastillas de Plavix vale en Colombia 170.300 pesos. Pero la misma caja de uno de sus competidores, el genérico llamado Clopidogrel, cuesta 10.000. Los números no mienten: 1.700 por ciento más. No se asuste: yo tampoco podía creerlo.Perplejo ante tales aberraciones, le pido a un químico farmaceuta que compare cuidadosamente los ingredientes de ambos productos. Los mira por arriba, por abajo y por los costados. Se encierra en su laboratorio para someterlos a prueba.-Exactamente los mismos -me dice, con una seguridad doctoral-. Salvo los empaques, lo demás es idéntico.-¿Y si son lo mismo, y el de marca vale casi 2.000 veces más, por qué la gente no compra el genérico?Se quita con pausa los anteojos.-Mi querido amigo -me dice-, porque los médicos no los recetan.Además, muchos pacientes ni siquiera saben que existen los genéricos. Los médicos no les ofrecen esa alternativa.Sus razones tendrán, pienso yo, acá, en la cocina. La palabra "ética" empieza a zumbarme en el oído.
Unas pocas preguntas
Para qué sigo con esta letanía, si mientras más mete uno el dedo en la llaga, más le sale pus.¿Alguien puede explicarles a los colombianos a qué se deben esas monstruosas diferencias de precios? ¿Será un exceso de impuestos? ¿Acaso se trata de una voracidad desaforada de fabricantes, de distribuidores, de vendedores? Y si así fuera, ¿es que nadie los controla? ¿Dónde están el Ministerio de Comercio Exterior, el de Salud, la Superintendencia? Según datos que tiene en su poder el Estado colombiano, las utilidades de los laboratorios farmacéuticos crecieron el año pasado un 75 por ciento.
Epílogo
Con la cabeza revuelta por las preguntas, camino por la acera de aquella botica enrejada, la que es modesta pero limpia, y en la esquina siguiente me encuentro con una funeraria, menos limpia, pero más modesta. El aire no huele a muerto, como yo esperaba, sino a aserrín fresco.Solo por curiosidad periodística pregunto el precio de un ataúd de tablas a medio pulir, pintado de un color lechoso. No tiene angelitos ni arandelas. Tampoco forros de seda.-Por ser para usted -me dice el carpintero- se lo doy en doscientos cincuenta mil.Lo acaricia con orgullo artístico: "Roble puro", agrega, complacido. Por fortuna no es para mí.Entonces pienso, con desconsuelo, en las injusticias de un país donde una caja mensual de medicina cuesta más que una caja de difunto. Es más barato morirse en la inopia que comprar una droga para la presión. Sin decir que la mayor ventaja del ataúd es que solo se compra una vez.
Juan Gossaín Especial para EL TIEMPO

MEDICAMENTOS "YO TAMBIEN", UN ENGAÑO MAS

Medicamentos “me too” (o como diríamos en castellano aunque no suene tan bien, yo también). Estos medicamentos son una estrategia, mas de la industria farmacéutica para mantener sus medicamentos en el mercado con la patente vigente, es decir, mantener el status de medicamento novedoso y por tanto, más caro. Es sabido que mientras dura el periodo de la patente de un medicamento (20 años, con posibles prorrogas) no pueden salir al mercado el genérico equivalente, por lo que esta estrategia es sumamente fructífera.


¿Pero qué son los medicamentos yo también? Básicamente son medicamentos que tienen actividad terapéutica similar pero que son moléculas distintas, aunque estructuralmente son parecidas. Es decir, en un momento dado un laboratorio descubre un fármaco (la molécula química) que tiene una determinada propiedad, pongamos de ejemplo un analgésico. Cierto es que se tuvo que invertir una gran cantidad de dinero en I+D, pero que se recuperó con creces durante su comercialización. Ahora este mismo laboratorio coge su molécula y hace pequeñas variaciones sabiendo que va “a tiro fijo”. Tras poco tiempo tiene una amplia gama de medicamentos que sabe que con mucha probabilidad superan los ensayos en humanos y son lanzados al mercado. Como consecuencia de todo esto tenemos en el mercado una cantidad enorme de medicamentos que realmente no suponen una ventaja terapéutica frente al original (de hecho, pueden ser incluso peores) y que, como medicamento recién salido al mercado, no está suficientemente probado en humanos con riesgo que ello supone para la salud.


El debate está servido pues. El 75% aproximadamente de los medicamentos aprobados por la FDA (Food and Drugs Administration) son medicamentos me too, dejando sólo un 25% a medicamentos que realmente suponen una mejora en el panorama farmacológico. Sin contar que este 75% de medicamentos está orientado a patologías propias de los países ricos. Aún queda un gran vacío por conocer en las 2/3 partes del mundo restantes que requieren una gran inversión en investigación, y la industria no está por la labor


Como vemos no es por hacer quedar mal, ni criticar nuestro campo laboral, sólo es para lograr una reflexión sobre que tipo de profesionales queremos ser; y que beneficio le daremos a la sociedad con nuestro conocimiento. Si queremos ser profesionales productivos solamente (que es importante), o queremos ser profesionales con principios de aquellos que no solo ven la parte financiera de nuestra empresa, si no que también son consientes de la parte humana de aquella que compone los valores y la ética profesional. Es aquí y ahora el momento de evaluar esto y tomar una decisión.